jueves, 15 de febrero de 2018

Fuerte de Purén... Literalmente Botado en el Suelo

Los restos de un antiguo español Fuerte de San Carlos de Purén, ubicado unos 14 kilómetros al sur de Los Ángeles por la Ruta 5 Sur, fue levantado en 1724 por el gobernador Gabriel Cano.
Tuvo al menos dos ubicaciones reconocidas, primero en la margen norte y luego en la margen sur del Bio Bío, las actuales ruinas, corresponden a su último sitio de emplazamiento. Trasladado nuevamente a la ribera norte del Bio Bío, por orden de Ambrosio O’higgins, con el título de San Carlos de Purén, teniendo una maravillosa vista del río y su entorno.
La construcción de este fuerte se inició en mayo de 1776, culminando en marzo de 1777. Refaccionado en 1798 y 1816, existen distintos planos de este particular emplazamiento (1779, 1793 y 1855), donde se reproducen distintos cambios en el diseño de su planta. Aunque fue abandonada luego de las guerras de independencia, se la usó ocasionalmente hasta mediados del siglo XIX.
Entre los años de 1975 y 1977, se realizaron trabajos de reconstrucción en los muros exteriores que dan al foso; sin embargo, la técnica usada en el canteo de las piedras no correspondería a la del siglo XVIII. De igual manera otras labores interiores, como el relleno de los baluartes, también contribuyeron a la alteración del sitio.
A mediados de la década de 1970, el sitio y ruinas del fuerte San Carlos de Purén fueron declarados Monumento Histórico por Decreto del Ministerio de Educación Nº 630 del 31 de julio de 1975.
Hoy quedan sólo las bases de los muros perimetrales. en muy mal estado de conservación. Su propietario dispuso a la venta el terreno sobre el cual se emplazan los cimientos históricos de el fuerte.

Aunque durante muchos años, se han realizado tratativas que involucran levantar el turismo histórico de la zona, el tiempo sigue dejando que se deterioren estas ruinas, que actualmente solo tienen un valor histórico en nuestra memoria.
Dirección: Inés de Suarez S/N. Pueblo de San Carlos 15 kms al Sur de Los Ángeles.
Propietario: Ricardo Elfeld Winkler
Año Construcción: 1786






jueves, 8 de febrero de 2018

Una Idea Sobre Los Poemas de Roberto Bolaño

Hace un par de años leí afanosamente una crítica literaria de un amante empedernido de la poesía de Roque Dalton, un tal Justiniano. De esa crítica me quedó impregnada la frase: BENDITOS LOS POETAS QUE EN DOS LÍNEAS SON CAPACES DE DAR FORMA Y VIDA A LA PASIÓN.

Lo cierto es que esa bendición la carecen los cuentistas y novelistas. Pero se que sus incursiones en la poesía es muchas veces solo un desahogo, un ensayo... un tal vez... un quizá. O en el respeto de su espíritu narrador... su poesía no es más que un bodrio latente siempre vivo.

Otras veces, su poesía es de buen corte, fino y desarrollado... otras pocas veces su poesía es Su Poesía... y el lector la aprecia porque ha desarrollado con el tiempo un sentimiento de cariño con el autor... ese sentir que a veces toma forma de respeto y honor por quien se sabe escribe por amor.

Eso me pasa con los poemas de Bolaño. Si no conociera su historia y su obra, gentileza del tiempo que perfecciona ese cariño... la poesía de Bolaño no sería más que un buen collage de imagenes, frases del momento, palabras que afloraron por algún fortuito ejercicio de instantaneidad.

Pero uno lee y lo hace con cariño.

Fernando

Extraño maniquí

a Jorge Pimentel
Extraño maniquí de una tienda del Metro, qué manera de observarme
y presentirme más allá de todo puente
mirando el océano o un lago enorme
como si de él esperara aventura y amor
Y puede un grito de muchacha en plena noche
convencerme de la utilidad de mi rostro
o se velan los instantes, placas de cobre al rojo vivo
la memoria del amor negándose tres veces
en aras de otra especie de amor
Y así nos endurecemos sin abandonar la pajarera
desvalorizándonos
o bien volvemos a una casa pequeñísima
donde nos espera sentada en la cocina una mujer
Extraño maniquí de una tienda del Metro
qué manera de comunicarte conmigo, soltero y violento
y presentirme más allá de todo
solamente me ofreces nalgas y senos
estrellas platinadas y sexos espumosos
No me hagas llorar en el tren naranja
ni en las escaleras eléctricas
ni saliendo repentinamente a marzo
ni cuando imagines, si imaginas, mis pasos de veterano absoluto
nuevamente bailando por los desfiladeros
Extraño maniquí de una tienda del Metro
así como se inclina el sol y las sombras de los rascacielos
irás inclinando tus manos
así como se apagan los colores y las luces de colores
se apagarán tus ojos
¿Quién te mudará de vestido entonces?
Yo sé quién te mudará de vestido entonces
(de Reinventar el amor)

Los perros románticos

En aquel tiempo yo tenía veinte años
y estaba loco.
Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el vacío de mi espíritu.
Una habitación de madera,
en penumbras,
en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí
y visitaba el sueño: estatua eternizada
en pensamientos líquidos,
un gusano blanco retorciéndose
en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto
y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
y aquí me voy a quedar.
(de Los perros románticos)

El burro

A veces sueño que Mario Santiago
viene a buscarme con su moto negra.
Y dejamos atrás la ciudad y a medida
que las luces van desapareciendo
Mario Santiago me dice que se trata
de una moto robada, la última moto
robada para viajar por las pobres tierras
del norte, en dirección a Texas,
persiguiendo un sueño innombrable,
inclasificable, el sueño de nuestra juventud,
es decir el sueño más valiente de todos
nuestros sueños. Y de tal manera
cómo negarme a montar la veloz moto negra
del norte y salir rajados por aquellos caminos
que antaño recorrieran los santos de México,
los poetas mendicantes de México,
las sanguijuelas taciturnas de Tepito
o la colonia Guerrero, todos en la misma senda,
donde se confunden y mezclan los tiempos:
verbales y físicos, el ayer y la afasia.
Y a veces sueño que Mario Santiago
viene a buscarme, o es un poeta sin rostro,
una cabeza sin ojos, ni boca, ni nariz,
sólo piel y voluntad, y yo sin preguntar nada
me subo a la moto y partimos
por los caminos del norte, la cabeza y yo,
extraños tripulantes embarcados en una ruta
miserable, caminos borrados por el polvo y la lluvia,
tierra de moscas y lagartijas, matorrales resecos
y ventiscas de arena, el único teatro concebible para nuestra poesía
Y a veces sueño que el camino
que nuestra moto o nuestro anhelo recorre
no empieza en mi sueño sino en el sueño
de otros: los inocentes, los bienaventurados,
los mansos, los que para nuestra desgracia
ya no están aquí. Y así Mario Santiago y yo
salimos de la ciudad de México que es la prolongación
de tantos sueños, la materialización de tantas
pesadillas, y remontamos los estados
siempre hacia el norte, siempre por el camino
de los coyotes, y nuestra moto entonces
es del color de la noche. Nuestra moto
es un burro negro que viaja sin prisa
por las tierras de la Curiosidad. Un burro negro
que se desplaza por la humanidad y la geometría
de estos pobres paisajes desolados.
Y la risa de Mario o de la cabeza
saluda a los fantasmas de nuestra juventud,
el sueño innombrable e inútil
de la valentía.
Y a veces creo ver una moto negra
como un burro alejándose por los caminos
de tierra de Zacatecas y Coahuila, en los límites
del sueño, y sin alcanzar a comprender
su sentido, su significado último,
comprendo no obstante su música:
una alegre canción de despedida.
Y acaso son los gestos de valor los que
nos dicen adiós, sin resentimiento ni amargura,
en paz con su gratuidad absoluta y con nosotros mismos.
Son los pequeños desafíos inútiles -o que
los años y la costumbre consintieron
que creyéramos inútiles-los que nos saludan,
los que nos hacen señales enigmáticas con las manos,
en medio de la noche, a un lado de la carretera,
como nuestros hijos queridos y abandonados,
criados solos en estos desiertos calcáreos,
como el resplandor que un día nos atravesó
y que habíamos olvidado.
Y a veces sueño que Mario llega
con su moto negra en medio de la pesadilla
y partimos rumbo al norte,
rumbo a los pueblos fantasmas donde moran
las lagartijas y las moscas.
y mientras el sueño me transporta
de un continente a otro
a través de una ducha de estrellas frías e indoloras,
veo la moto negra, como un burro de otro planeta,
partir en dos las tierras de Coahuila.
un burro de otro planeta
que es el anhelo desbocado de nuestra ignorancia,
pero que también es nuestra esperanza
y nuestro valor.
Un valor innombrable e inútil, bien cierto,
pero reencontrado en los márgenes
del sueño más remoto,
en las particiones del sueño final,
en la senda confusa y magnética
de los burros y de los poetas.
(de Los perros románticos)



sábado, 27 de enero de 2018

Una Mujer Me Grita Cuando...

Una mujer me grita con su indiferencia
Con su reproche
Cuando me muerde
Y a veces con una mirada
Me grita cuando no estoy
En un cuento iluso de poseerme
Mientras caminaba en la lluvia angelina... en Concepción, en Coronel y hace años en Santiago.
Me gritaron en la adolescencia con los temores en una mano...
Y en la otra mi nombre
Cuando suspiro, no por pasión... sino por el cigarro que pensando en ella me fumé.

Una mujer me grita cuando las saco de quicio mientras sigo camino.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

A Veces Los Espacios Cobran Memorias

Este local tiene cierto atractivo que me hace llegar cada vez que puedo darme un tiempo... un gustito. Atractivo que se hace patente en etapas de una vida, donde uno desearía estar lleno de recuerdos... llego casi como si fuera cliente habitual, aunque quien me atienda no me reconozca, o solo haya llegado no más de 10 veces.

Es algo muy similar a cuando me tocaba viajar de Los Ángeles a Concepción y me parapetaba en el Saladino las veces que tenía que presentar algún proyecto en Conce. O cuando ya asentado en Conce me hice adicto de esos completos del Marbella (y por supuesto la atención que ofrecían quienes trabajaban en ese local esquinero)... A la final son espacios donde dejar descansar el cuerpo y hacer trabajar la mente (incluso en esos ocios productivos tan usados como escusa)...

Así como ellos está el Blasco, tal vez no por su menú, pero si porque ha sido testigo de pequeños puntos de mi vida donde algo especial estaba ocurriendo. Lo cierto es que aquí conocí la mirada felina de una bella mujer, el atractivo y sensual movimiento de una joven venezolana, aquí descansamos con mis hijos luego de una marcha por la Alameda, escribí 3 poemas sobre sus servilletas o simplemente me pasé a tomar un shop... pero siempre en el 2do piso. Mañas que tiene uno.

Más allá de lo puntual, este y otros espacios los siento parte de mi historia, los recomiendo y los disfruto como si fuesen una parte de mi. Extraña concepción del sentido de propiedad cuando cuando más que valorar lo físico, se me da a veces que mis vinculaciones emocionales toman nombre y forma.

martes, 7 de noviembre de 2017

¿Quién Muere?

.¿Quién muere?

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días el mismo trayecto, quien no cambia de marca ni el color de vestir y no le habla a quien no conoce. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre el blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño.

Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no se permite una vez en la vida huir de los consejos sensatos, quien abandona un proyecto antes de empezarlo.

Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

 Martha Medeiros

sábado, 4 de noviembre de 2017

Saludines a las Locas de Patio

Saludines

Saludos a las Locas de Patio y a las Cuerdas de Guitarra...
agradecidos porque nunca se callan y golpean fuerte y por sorpresa.
Un Saludo a las Palabras simples y a las más Pasionales.
Un Saludo a la Mañana y a la Noche... Nos vemos más rato
Saludo a la Sombra y a la Luz que son más necias que este terco gorrión
Un Saludo a la Soledad y a la Compañía... hembras caprichosas que sacuden mi sueño
Un Saludo a la Belleza y a la más Horrenda de las Experiencias
Un Saludo a la Mirada y a la Caricia...

Literalmente, yo sin ellas no existo.

Un saludo al lado femenino de la cama donde duerme el lado masculino
Un saludo a la Amistad y a la Desdicha...

Saludines... besos... abrazos de este galán de porno peruana.

Gracias :)

Fernando

jueves, 28 de septiembre de 2017

Cuentos Infantiles de Víctor Jara

Personalmente, entrego cierta valoración a lo que la gente entiende por Cultura General, que me ayuda a comprender los aportes que cada ser humano realiza al conjunto a partir de lo más bello que puede salir desde uno, particularmente de aquellos creadores que hacen o hicieron ARTE a su pinta.

Las historias de cada uno de ellos son inmensas, las construcciones sociales de las que forman parte son enormes y las creaciones artísticas terminan por embellecer el sentido de pertenencia a esta sociedad de la cual formo parte y la cual, asumo, no la construí yo solo ni se hizo en un instante.


La semana pasada fui con mis hijos a una obra de teatro "Cuentos infantiles de Víctor Jara" que me hizo disfrutar de otro enfoque al trabajo musical de Víctor. Un enfoque que, gracias a los actores, mis hijos también pudieron disfrutar.

"¿Y?" Y supongo yo que la cultura general ayuda a no olvidar, con esa necesaria cuota de humildad, que el trabajo de Víctor fue más allá de lo que sus detractores políticos (porque no hay detractores artísticos) pueden vislumbrar.

En una sociedad llena de símbolos... el rostro de Víctor, sus manos y cada ícono de su vida son solo un reflejo de lo que significa el impacto que solo un ser humano pudo tener en la vida de tantos otros que por un mero accidente nos tocó vivir en este país.

Luis Fraczinet

miércoles, 12 de julio de 2017

Mi Pecado Eres Tú

Seguiré tu aroma
buscando el paso que llegue a abrazar tu silueta
fetiche de saberte deliciosa
al tránsito de nuestras madrugadas.

Buscaré tu rostro
tras la esperanza de que pierdas el miedo
a cruzar miradas en cada esquina
con este iluso pecaminoso.

Esperaré tu tiempo
como esperé que el Sol de otoño bebiera ese café
al otro lado de la mesa
jugando inquieta con tu sonrisa.

Tomaré tu mano
pequeña, sedienta y esquiva, deseosa y entregada
para ser eslabón de una esperada recompensa
al sabernos dos.

Encontraré, al cerrar la puerta
ese misterioso embrujo de vernos enjaulados
libres por la sed de ser prisioneros
barrotes de pasiones.

Hablaré con tus labios
y ciego regaré esa dulce piel con mis manos
hasta que juntos, en nuestro espacio
tu abrazo será desnudo.

Engañaré tus sentidos
rasgando entre susurros el alma que brota
entre el aliento de algunas palabras
y esa necesidad ajena por morderte.

Miraré tu piel
y a mi paso abriré tus piernas para saborear
cada gota de placer, llenas de secretos
llenas del pudor desencadenado.

Tocaré tus deseos
y moldearè tu cuerpo con el mio
atrapando tus gemidos
a cada uno de mis abrazos.

Dejaré a tus manos
transitar sobre mi aliento
y buscar esa tibieza brutal
que quedó tras los gritos.

Abriré mis ojos
para encontrar en los tuyos
las vetas de cada historia
que reaguardan mi ausencia.

Volveré a encontrarte
conocerás de mi nombre
y sabrás de la historia que llevará el tuyo
hasta la saciedad
con una sonrisa sin pecados
y una cuota de vida a tu tiempo.
Así, yo te buscaré nuevamente... Para pecar en tu cuerpo.

Fernando

jueves, 18 de mayo de 2017

Sin Fin

Dulce y esquicito lo he encontrado
Pelear con falsos dragones
Y en la punta de la espada acorralado
Sueños pálidos que son canciones.

Caminar un largo camino solitario
Pensando en el tiempo y sus alas
Venciendo el sueño de mis manos
ucharlo todo hasta agotar el alma.

Del cruel vestigio estacionario
Teñidos de blanco en la soledad
Observar solo el gran sueño dorado
Vivir por siempre por una cuota de piedad.

Subir la más alta cumbre de un suspiro
Quebrando mi piel por solo llegar
Y encontrar en la cima el gran alivio
De saber qué significa humanidad.

Y en fin, de tantas cosas lo apreciado
Se ha desvestido la realidad
De verla nadie lo hubiera pensado
Que aquella vil palabra, es otro sueño más.

Fernando

miércoles, 17 de mayo de 2017

Un Beso Clandestino

Necesito un beso
Clandestino... Un instante y construiré cualquier historia
Una gota... ni siquiera un rocío
Un escándalo en fuga
Entre las razones
Un recuerdo o una ilusión
Un beso o una mirada
Para dormir entre cualquiera de estas dos lunas.

Fernando